Una auditoría de accesibilidad permite analizar si un espacio físico y los servicios que se prestan en él pueden utilizarse con autonomía y seguridad por personas con distintas necesidades. Para las empresas que quieren obtener una certificación AIS, preparar las instalaciones con antelación ayuda a detectar posibles barreras y organizar mejor el proceso de evaluación.
La revisión no debe limitarse a comprobar la entrada o la presencia de rampas y ascensores. También conviene analizar los recorridos, la señalización, los servicios disponibles y las condiciones de evacuación, siguiendo los criterios de la Norma AIS 1/2023.
¿Qué puede hacer una empresa antes de una auditoría de accesibilidad?
Antes de iniciar el procedimiento de certificación, una empresa puede realizar una revisión preliminar de sus instalaciones para conocer su estado y recopilar información útil. Esta preparación facilita la identificación de posibles dificultades, aunque no sustituye la evaluación técnica ni garantiza un resultado determinado.
Revisar los accesos y los recorridos habituales
El primer paso consiste en observar cómo llegan las personas al espacio y cómo se desplazan hasta los servicios que necesitan utilizar. Conviene prestar atención a los accesos, las puertas, los pasillos, los cambios de nivel y las conexiones entre las distintas zonas de las instalaciones.
También resulta útil recorrer el espacio desde la perspectiva de quienes lo utilizan, sin dar por hecho que un itinerario sencillo para una persona lo será para todas. Esta revisión inicial ayuda a localizar obstáculos evidentes que después podrán analizarse con los criterios técnicos correspondientes.
Identificar barreras y necesidades de los usuarios
Una empresa debería observar si existen dificultades para acceder, orientarse, recibir información o utilizar los servicios disponibles. Las barreras pueden ser físicas, pero también estar relacionadas con la señalización, la comunicación o la comprensión del entorno.
Este análisis debe contemplar necesidades diversas, incluidas las de personas con discapacidad física, sensorial o cognitiva. El objetivo no es emitir un diagnóstico técnico por cuenta propia, sino identificar situaciones que conviene examinar durante la evaluación profesional.
Reunir información sobre el espacio
La documentación disponible puede ayudar a comprender las características de las instalaciones. Los planos, los antecedentes de reformas y la información sobre los servicios o los procedimientos de emergencia pueden resultar útiles para contextualizar la evaluación, según las características del proyecto.
¿Qué aspectos se revisan durante una auditoría de accesibilidad?
La evaluación AIS contempla cinco áreas funcionales que permiten organizar el análisis del espacio: itinerario horizontal, itinerario vertical, servicios, comunicación e información, y evacuación. Esta clasificación ayuda a revisar el entorno de forma ordenada y evita reducir la accesibilidad a un único elemento arquitectónico.
Accesibilidad física y circulación
El itinerario horizontal permite analizar los desplazamientos por superficies y recorridos situados en un mismo nivel, mientras que el itinerario vertical contempla los cambios de nivel y las soluciones disponibles para superarlos. Según el espacio, pueden revisarse puertas, pavimentos, rampas, escaleras, ascensores y otros elementos de circulación.
La evaluación debe considerar cómo se conectan las distintas zonas y si las personas pueden llegar a los servicios previstos. No basta con que exista una solución accesible en un punto concreto si el recorrido hasta ella presenta otras barreras.
Orientación, señalización y accesibilidad sensorial
La comunicación y la información también forman parte de la evaluación. Los rótulos, las señales, los puntos de atención y los sistemas de llamada pueden influir en la capacidad de una persona para orientarse, localizar un servicio o solicitar ayuda cuando la necesita.
Por ello, la empresa debería comprobar qué información está disponible y cómo se presenta a los usuarios. La revisión técnica determinará si los elementos existentes responden a los criterios aplicables y qué mejoras pueden ser necesarias para facilitar la orientación y la comunicación.
Comprensión del entorno, confort y seguridad
La accesibilidad también se relaciona con la facilidad para comprender y utilizar un espacio. La disposición de las zonas, la identificación de los servicios y las condiciones de uso pueden influir en la autonomía de personas con necesidades diferentes.
La evacuación constituye otra de las áreas funcionales contempladas por AIS. En esta parte se analizan los elementos y procedimientos pertinentes para que las personas puedan abandonar el espacio de forma segura, de manera autónoma o asistida, según corresponda. La revisión debe ajustarse a las características del entorno y a la documentación aplicable.
¿Cómo se integra la auditoría en el proceso de certificación AIS?
La auditoría forma parte de un procedimiento más amplio que comienza con la solicitud de información y la apertura del expediente. Después se recogen y analizan evidencias, se identifican posibles mejoras y se realiza una revisión técnica antes de que se tome la decisión definitiva sobre la certificación.
Recopilación de evidencias y análisis técnico
Durante la evaluación, los profesionales autorizados recopilan información física y documental sobre el espacio. Este trabajo puede incluir la inspección de los elementos existentes, la toma de medidas y fotografías, y el registro de evidencias mediante las herramientas previstas por el sistema AIS.
La información se analiza conforme a los requisitos de la Norma AIS 1/2023. El propósito es determinar qué condiciones se cumplen, cuáles necesitan mejoras y qué grado de accesibilidad podría alcanzarse según los criterios aplicables al espacio evaluado.
Auditoría, valoración y propuesta de mejoras
Una vez analizados los resultados, el procedimiento contempla un plan de acción orientado a mejorar el grado de accesibilidad. La organización puede utilizar las recomendaciones para decidir qué actuaciones realizará, teniendo en cuenta las necesidades identificadas y las características de sus instalaciones.
Posteriormente interviene un Técnico Auditor de Fundación ARS, que revisa el estudio y la propuesta correspondiente. Es importante distinguir las funciones: la recogida y el análisis inicial de datos no equivalen a la auditoría, y la propuesta de dictamen tampoco constituye por sí misma la aprobación del certificado.
Dictamen y obtención del certificado
Tras las fases de análisis y auditoría, se formula una propuesta de dictamen sobre el grado de accesibilidad. La aprobación del certificado corresponde al Comité Dictaminador de Fundación ARS, conforme al procedimiento establecido por AIS.
El resultado se expresa mediante una escala de una a cinco Estrellas AIS. La preparación previa puede facilitar la evaluación y ayudar a identificar mejoras, pero no garantiza la concesión de una categoría concreta: el resultado depende de las condiciones verificadas y de los requisitos aplicables.
Conclusión
Ahora ya lo sabes, una auditoría de accesibilidad permite conocer las condiciones de un espacio y detectar barreras que pueden dificultar el acceso, la circulación, la comunicación o el uso de los servicios. Preparar las instalaciones implica revisar los recorridos, identificar posibles dificultades y reunir información útil, sin confundir estas comprobaciones preliminares con la evaluación técnica oficial.
En el procedimiento AIS, la recopilación de evidencias, el análisis de resultados, el plan de acción, la auditoría y el dictamen forman parte de un proceso que culmina con la aprobación del certificado. Para una empresa, comprender estas fases facilita la organización del proyecto y permite aprovechar los resultados para planificar mejoras y mantener la accesibilidad a lo largo del tiempo.

