La accesibilidad suele asociarse a la eliminación de barreras arquitectónicas o a la movilidad, pero existen muchas otras necesidades que deben ser tenidas en cuenta para construir entornos verdaderamente inclusivos. Entre ellas se encuentran las de las personas ostomizadas, un colectivo cuyas dificultades cotidianas siguen siendo, en gran medida, desconocidas para la sociedad.

Con el objetivo de profundizar en esta realidad, en el marco de Around 2026, celebramos la mesa redonda “Personas ostomizadas, sus necesidades de accesibilidad y cómo lo refleja la legislación”, en la que participaron Esther Bienes Pinedo y Raúl Rodríguez Braojos, de Fundación ARS; Yolanda Fernández, de la Federación de Asociaciones de Personas Ostomizadas de España (FAPOE); y Leonarda Pace, de LHC Baños Ostomizados.

Yolanda Fernández
Leonarda Pace
Raúl Rodríguez

La accesibilidad empieza por entender las necesidades de las personas ostomizadas

Uno de los mensajes centrales de la sesión fue que la accesibilidad no puede abordarse únicamente desde criterios técnicos o normativos. Para que sea efectiva, debe partir del conocimiento de las necesidades reales de las personas.

En este sentido, Esther Bienes Pinedo destacó que “así hay que tratar la accesibilidad, desde las necesidades de las personas”. Yolanda Fernández, por su parte, explicó qué es una ostomía y compartió las dificultades que muchas personas ostomizadas encuentran en su vida diaria cuando no disponen de espacios adecuados para el cuidado y vaciado de sus bolsas.

La falta de instalaciones adaptadas limita la autonomía de muchas personas y puede condicionar algo tan cotidiano como acudir a un museo, disfrutar de una actividad cultural, viajar o pasar varias horas fuera de casa.

Por ello, los baños para personas ostomizadas constituyen una solución de accesibilidad imprescindible. Diseñados específicamente para facilitar el vaciado, enjuagado y cambio de la bolsa en condiciones de comodidad, higiene y seguridad, permiten responder a una necesidad que habitualmente no se contempla en los espacios públicos.

Como recordó Yolanda Fernández, “el hecho de tener baños para personas osmotizadas cubre una necesidad básica de todas las personas: poder salir a museos, al cine, viajar, en definitiva, salir de casa con tranquilidad”.

De la normativa a la experiencia de las personas

Otro de los aspectos destacados fue la necesidad de incorporar la voz de las asociaciones y de las personas afectadas en el desarrollo de normativas y criterios de accesibilidad.

Raúl Rodríguez Braojos subrayó esta idea al afirmar que se aprende mucho más hablando con la gente y con los afectados, porque vemos más allá de la parte técnica y arquitectónica”.

Asimismo, Raúl destacó que “Colombia, Urugay y Londres ya están dando pasos que incluyan en la legislación la construcción obligatoria de baños osmotizados”, una muestra de cómo la accesibilidad continúa evolucionando para dar respuesta a realidades cada vez más diversas.

Sin embargo, el debate se centró en la aprobación de la modificación del Código Técnico de la Edificación de España, en el que se prevé un desarrollo más exhaustivo de los aseos para personas ostomizadas.

Accesibilidad, dignidad e inclusión

La mesa redonda concluyó con una reflexión compartida por todos los participantes: la accesibilidad es una cuestión de derechos, dignidad e inclusión.

En este sentido, Leonarda Pace recordó la importancia de desarrollar soluciones de calidad que respondan adecuadamente a las necesidades del colectivo: “Hay que hacer las cosas bien: instalar baños fáciles de usar, que cumplan normativa y que usen materiales no porosos que no transmitan bacterias”. Porque, como ella misma señaló, “tenemos que preservar la dignidad de las personas osmotizadas”.

Aseos Ostomizados y AIS

El certificado AIS de accesibilidad ya contempla requisitos de evaluación para los baños para personas ostomizadas en su Norma AIS 1/2023. En concreto, incorpora un total de 45 requisitos específicos que analizan aspectos como la existencia de una ducha de mano con gatillo, la temperatura del agua y la altura a la que se sitúa el inodoro, entre otros muchos.

Reconocer las necesidades de las personas ostomizadas y contemplarlas en el diseño de los espacios públicos supone avanzar hacia una accesibilidad más completa, más humana y más inclusiva. Una accesibilidad que no deje a nadie atrás y que entienda que la diversidad de las personas requiere también diversidad de soluciones.

Más información:

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